Corría el año de 1997, estaba en el tercer año de la carrera de periodismo en la inmortal Bausate y ya estaba haciendo algunos pininos en el área de prensa de un proyecto de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) con la cooperación española. Cuando de pronto me giraron mi primer cheque… emocionado, lo cobré, le di un aporte a la casita y con el resto me fui a comprar mi primer minicomponente con reproductor de CD a Polvos Azules.
Recuerdo que fui solo, compré el equipo y empecé a buscar algunos flamantes CDs con los cuales engalanar mi equipito. Entre mi elección tenía en la cabeza comprarme el disco de Molotov “¿Dónde Jugarán las niñas?”, toda vez que ya por la tele había chequeado vía MTV (en sus últimos buenos años), los videos de esta banda mexicana (Voto Latino y Gimme The Power) y en realidad, el estilo cachoso, faltoso y social era muy bueno.
Y ahí lo encontré, en un huarique de Polvos, selladito, con su etiqueta de CD original, las piernas de una muchacha con la falda semilevantada y la truza a punto de caer, sentada en el asiento de un auto, dispuesta seguramente a recibir su primer homenaje sexual (o tal vez no el primero).

